No es que dé pánico todo lo que dice, más bien da vértigo asomarse a sus escritos, de lo profundos que son. Panikkar siempre plantea vida práctica He aquí una pequeña parcela de su sabiduría, de un tema tan simple apartado en las costumbres del hombre posmoderno: La Conversación. Me parece que el hombre tiene mucha razón cuando dice que:
“Una conversación no es una repetición de un trozo de vida, es la vida misma. Incluso cuando estás contándole a alguien el episodio másascendente de tu existencia, la vida sigue transcurriendo en ese instante: pasa una ambulancia, ladra un perro, pita un coche… Y el que tienes enfrente te está escuchando, por intrascendente que sea lo que le estás contando, te está escuchando. Y luego intercambiará contigo otro episodio de su vida, que, por intrascendente que sea, también tú escucharás. Y así, de intrascendencia en intrascendencia, la vida continúa. Y ambos habremos entendido que no siempre hay que estar hablando de cosas serias, que las cosas intrascendentes, llevadas a un diálogo en el que se habla y se escucha de veras, adquieren trascendencia. El camino es la desintoxicación de uno mismo, para que de esta forma el amor brille. Una conversación, una auténtica conversación, independientemente de su contenido, de la aparente importancia o trascendencia de su contenido, es por sí misma un episodio vivo, un momento de convivencia, de vivencia común con el otro. Y en ese momento, el tiempo empleado en la conversación adquiere toda su trascendencia, cobra una nueva dimensión, se convierte, emocionado, en un momento importante, único, mágico, que de alguna manera influye en el cosmos; porque, si una mariposa que vuela en Malasia puede provocar un huracán en Honduras, una superficial conversación en Barcelona puede provocar una honda impresión en Barcelona, en las mismas personas que la están hablando. Conversemos, pues. Y no hagamos como los políticos en campaña, que debaten, pero no conversan, discuten, pero no dialogan, hablan, pero no se escuchan. Una verdadera conversación no es una repetición de un trozo de vida, sino algo inédito. Por eso voy al diálogo a vivir, a convivir, a redimir un intervalo de tiempo, un pedazo de cosmos"


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